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El rey castellano Alfonso XI oficializa la constitución de la villa otorgándole la oportuna carta-puebla en el real sitio de Algeciras el 15 de octubre de 1343. Suponemos que esta concesión real se efectuaría a instancias de vecinos que al mando del merino mayor, Beltrán Vélez de Guebara, se encontraban batallando contra los musulmanes en el citado lugar de Algeciras.
Según los antiguos cronistas, por este privilegio - actualmente desaparecido - el rey ordenó a los moradores de Herlaegia y Soraluze que fundasen villa y que la cercasen, otorgándoles las prerrogativas del fuero de Logroño y los términos correspondientes e imponiéndole el nombre de Placencia. Ignoramos los motivos de dicha imposición, ahora bien todo apunta que deriva de la misma condescendencia real, del "ut placeat", aunque tampoco podemos olvidar la influencia que en la corte regia de Alfonso XI ejerció el "Consejo del Rey" o círculo reducido de personas que le aconsejaban y que desplegó gran actividad durante las campañas contra los moros, en cuyo ámbito destacaba la influencia del epíscopo don Benito de la sede extremeña de Placencia, razón por la que pudo imponer el apelativo de su episcopado.
La concesión de esta carta-puebla a nuestro pueblo evidencia la ya absoluta desvinculación del mismo con territorio vizcaíno, ya que anteriormente en 1299, otra villa del litoral vizcaíno había recibido el mismo privilegio con idéntico nombre - se trata de la actual Plentzia -, siendo impensable la duplicidad designativa en un mismo territorio.
Una vez obtenida la confirmación real, nuestra villa va a iniciar un proceso de acercamiento a Gipuzkoa, propiciado, entre otros aspectos, por las guerras civiles entre los sucesores de Alfonso XI, que a la postre originarán cambios geopolíticos en diversas zonas -derivados en buena parte por las famosas "mercedes enriqueñas"- y la caída de grandes linajes como los Haro, Lara, etc.
Placencia, junto con Eibar y Elgoibar y otros núcleos del Alto Deba, abandonan su antigua y realmente limitada unión geopolítica y acuden a la junta que el año 1397 se celebra en el coro de la iglesia de San Salvador de Getaria, en donde se gesta el embrión de la actual Gipuzkoa. A esta reunión nuestra localidad asiste con el nombre de PLACENCIA DE SORALUZE y es representada tanto Eibar como ella, por una misma persona. Sin embargo, en el ámbito eclesiástico - mucho más inmutable que el político - sigue girando en la órbita duranguesa, como prueba de sus antiguos lazos de dependencia.
Es en esta época - finales del siglo XIV - cuando se acometen obras de relevancia, como la construcción en piedra de la iglesia parroquial, en sustitución de la antigua de madera. No obstante quedan mínimos rastros de esta obra, ya que la configuración actual de la iglesia corresponde a las obras que se hicieron en la segunda mitad del XVI y primera parte del XVII, independientemente de que el pórtico y la torre de campanas se comenzaran a construir en 1666 y 1686, respectivamente. Por cierto que la mayor parte del material utilizado para construir, se obtenía de las canteras existentes en la parte zaguera de los primeros números de la actual calle Rekalde.
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